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viernes, abril 4, 2025

RÓMULO FLORES CAMPANA

Fue uno de los grandes personajes que tuve la suerte de conocer en la televisión, hace 40 años, a principios de los 80, cuando el país comenzaba a reacomodarse luego de doce años de dictadura militar y solamente había tres canales: el 7 del Estado, América y Panamericana, que también estuvieron administrados por el gobierno.

Rómulo Flores Campana era el gran presentador de las noticias en lo que hoy es el IRTP y a la vez trabajaba en Radio Miraflores, que entonces tenía uno de los noticieros de mayor sintonía en Lima.

De vestir elegante, peinado impecable y a bordo de un vistoso automóvil (creo que Peugeot) color caramelo, transitaba entre la radio, el canal de televisión, su casa en Miraflores frente al zanjón y el puesto de artesanías.

Descubrió que el sunset, la puesta de sol, podía ser un buen negocio y pidió permiso para instalar un quiosco en lo que hoy es Larco Mar. Ahí se detenían los buses repletos de turistas, para apreciar la puesta de sol y el hermoso paisaje marino desde el acantilado.

Le vaciaban el quiosco repleto de refrescos y artesanías y lo volvía a llenar y así pudo hacer el dinero que nunca le dio la radio ni la televisión y comenzó a enviar a sus numerosos hijos a Miami donde finalmente fijó su residencia y falleció.

Fuimos muy amigos debido a que además del Canal 7 coincidimos después en el canal 9, Andina de Televisión y nuestra conversación llegaba siempre más allá de los temas de coyuntura para compartir reflexiones sobre la vida, la sociedad, el país y la música.

Uno de los problemas que tuvo que resolver con los gringos fue que le instalen una casetera en el auto debido a que se había acostumbrado a escuchar música en cassettes, que dejaron de usarse hace mucho tiempo.

Venía todos los años a Lima para reencontrarse con sus raíces y me buscaba, junto a Antonio Boza, para compartir momentos agradables que la pandemia interrumpió. Estuvo internado en un hospital norteamericano y se repuso.

Dejó de venir, pero nos mantuvimos en contacto pese a las limitaciones que comenzó a tener por la edad. Llegó a los 90 años, bien vividos y se fue con la confianza de haber sido un buen padre, esposo y amigo de sus amigos, uno de los más brillantes presentadores de noticias que conocí en la televisión.

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