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jueves, abril 3, 2025

REMGIO MORALES BERMÚDEZ

En el desierto de Atacama, a la altura de Iquique, existe un oasis de película llamado San Andrés de Pica, donde producen los más deliciosos limones que puedes encontrar en Chile. En 1836 pertenecía al territorio peruano y allí nació Remigio Morales Bermúdez el día 30 de setiembre.

 

La Guerra del Pacífico, dejó profundas heridas en el tejido social y político del país. El conflicto afectó no solo la integridad territorial peruana, sino también las estructuras de poder, pues las luchas políticas internas se intensificaron a medida que el país buscaba recuperarse de sus repercusiones.

Morales Bermúdez se alzó en armas durante esta guerra y fue partícipe activo, especialmente en la campaña terrestre del sur, la defensa de Lima y la campaña de la Breña, bajo el mando del general Andrés Avelino Cáceres. Esta lealtad a Cáceres lo catapultó al protagonismo político, convirtiéndose en un aliado cercano de un líder que tendría gran influencia en su ascenso hacia la presidencia.

La carrera política de Morales Bermúdez despegó cuando fue designado primer vicepresidente durante el primer gobierno de Cáceres (1886-1890). Su relación no solo fue de camaradería militar, sino que se cimentó en intereses políticos comunes. En este sentido, en 1890, Cáceres lo proclamó como candidato oficial para las elecciones presidenciales programadas para el 13 de abril de ese año.

Aprovechando el respaldo del aparato gubernamental y el control sobre el proceso electoral, Morales Bermúdez se posicionó favorablemente frente a sus oponentes, Nicolás de Piérola y Francisco Rosas. Se gestó un ambiente de represión hacia los seguidores de Piérola, quien había anunciado su intención de postularse nuevamente. Este interés por eliminar la competencia política llevó a la detención de Piérola y al cierre de sus medios de comunicación, lo que resultó en una elección marcada por la falta de transparencia.

El resultado electoral favoreció a Morales Bermúdez, quien obtuvo el 68% de los votos válidos. Asumió la presidencia el 10 de agosto de 1890, siendo este un hito significativo dado que no se había producido una transmisión constitucional del mando desde 1876.

El gobierno de Morales Bermúdez se caracterizó por una administración discreta y sin grandes obras públicas. Sin embargo, su mandato se enfocó en continuar las políticas establecidas por el gobierno anterior. En términos de gobernanza, mantuvo una postura severa contra los opositores políticos, especialmente aquellos alineados con el partido de Piérola.

Uno de los temas más controvertidos de su gestión fue el limítrofe con Ecuador, resultado del Tratado García-Herrera, que no fue aprobado por el Congreso peruano. Además, su administración heredó el compromiso del plebiscito que debía llevarse a cabo para definir el futuro de las provincias ocupadas de Tacna y Arica, como se estipulaba en el Tratado de Ancón firmando en 1883.

Las negociaciones internacionales se llevaron a cabo dentro de un clima de tensión. A pesar de los esfuerzos del canciller peruano, los intentos de concretar el plebiscito fueron infructuosos, ya que Chile mostró poco interés en cumplir con lo acordado. En este sentido, el gobierno de Morales Bermúdez se encontró estancado en sus expectativas de recuperación territorial.

En el ámbito interno, su gobierno no estuvo exento de críticas. La represión contra los opositores generó un clima de descontento que se tradujo en una creciente desconfianza hacia su administración. A pesar de no apuntar a desarrollos significativos en infraestructura o políticas sociales, su gestión se consolidó en la necesidad de estabilizar al país tras los estragos de la guerra.

El fin de la presidencia de Morales Bermúdez estaba marcado por su repentina enfermedad que lo llevaría a fallecer el 1 de abril de 1894. Su muerte coincidió con el día de las elecciones para elegir a su sucesor, un contraste dramático que desató una lucha por el poder. La línea de sucesión según la Constitución, debía asumir el primer vicepresidente, Pedro Alejandrino del Solar.

Sin embargo, los caceristas, quienes temían que Del Solar representara un obstáculo para el regreso de Cáceres al poder, presionaron para que el poder fuera transferido al segundo vicepresidente, Justiniano Borgoño. Este hecho desencadenó una serie de eventos que culminaron en una guerra civil, avivando tensiones que perduraron en la política peruana durante años.

La figura de Remigio Morales Bermúdez se inserta en un contexto donde su vida estuvo inmersa en conflictos, tanto bélicos como políticos. A pesar de su papel como militar destacado y político, su legado queda marcado por las controversias y la lucha por el poder que caracterizaron sus últimos días en el mando.

Finalmente, el impacto de su gobierno se percibió a largo plazo, ya que la lucha interna provocada por su sucesión y el clima de inestabilidad condujeron a la instauración de un nuevo gobierno bajo Nicolás de Piérola, que marcaría un nuevo capítulo en la historia política del Perú.

 

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FRANCISCO SAGASTI

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