Más que un dicho es una regla, una costumbre entre jugadores de ajedrez, pieza tocada pieza jugada. La tensión que se apodera entre los contrincantes crea una dicho que se convirtió en costumbre y parte del reglamento y es que desde el momento que un jugador toca una pieza el adversario comienza a imaginar la movida que le corresponderá hacer a continuación y si la pieza que toca después no es la que efectivamente va a mover entonces el gesto puede interpretarse como una burla contra el rival.
Cuando una pieza no está bien ubicada dentro de su casillero y algún jugador decide colocarla correctamente debe anunciar previamente su intención a la voz de acomodo o compongo.
Se cree que esta regla ayuda a generar el sentido de responsabilidad en los niños y a afrontar las consecuencias de sus decisiones.