Es un dicho que excluye, aclara, define y precisa que esa persona nada tiene que ver con el asunto que nos convoca, no tiene arte ni parte, pero quiere intervenir y de hecho participa sin que lo inviten.
No debes intervenir de ningún modo.
No tienes arte ni parte en este asunto, porque no eres íntegro delante de Dios. Por eso, arrepiéntete de tu maldad y ruega al Señor. Tal vez te perdone el haber tenido esa mala intención. Veo que vas camino a la amargura y a la esclavitud de la maldad. Hechos :8.21.
En la Biblia se usa para decirle a alguien que no tiene derecho a participar en un trabajo porque Dios sabe que tiene la mente retorcida.