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jueves, abril 3, 2025

ME CUESTA UN OJO DE LA CARA

 

Después de más de 20 años se me ocurrió cambiar de lentes y comencé por acudir a una clínica oftalmológica para la correspondiente medición de la vista y me detectaron elevada presión ocular, y para descartar o confirmar glaucoma me ordenaron una serie de exámenes. Ahora hay equipos que miden hasta los pensamientos y eso me está costando un ojo de la cara.

Usamos esa frase, ese dicho, para dar a entender que resulta demasiado caro, muy costoso, oneroso.

Una de las versiones sobre el origen del dicho tiene que ver con Diego de Almagro que al narrar episodios de la conquista contó que recibió en el rostro una flecha disparada por indígenas rebeldes y entonces, defender los intereses de la corona le costó un ojo de la cara.

 

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FRANCISCO SAGASTI

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