Se trata de una posición casi castrense, del ganador, del victorioso, mientras el perdedor se muestra con la frente gacha, inclinada. Llevar la frente bien alta significa estar libre de culpa, ser honrado, un triunfador, alguien limpio de espíritu.
Llevar la frente alta es señal de aplomo, seguridad, de estar cumpliendo y respetando las normas éticas y morales, es una actitud ante la vida.
Llevar la frente alta significa que puedo decir mi verdad, sin vergüenza alguna, incluso siendo derrotado, nadie puede decir que ha faltado.
Hay quienes ven en esto de caminar con la frente en alto un signo de arrogancia, petulancia, vanidad.