Guillermo Billinghurst es una figura destacada en la historia política de nuestro país, particularmente en el contexto de las relaciones entre Chile y Perú. Su vida y obra ilustran los desafíos políticos y sociales de la época, así como su intento por reconciliar dos naciones que se encontraban en conflicto.
A finales del siglo XIX y principios del XX, nuestros países sufrieron cambios significativos en las estructuras políticas, sociales y económicas. Las guerras de independencia nos habían llevado a varios países a la búsqueda de nuevas identidades nacionales, pero también a conflictos bélicos prolongados. En este marco, la Guerra del Pacífico (1879-1884) fue un evento crucial que transformó radicalmente las fronteras y relaciones entre Chile y Perú, que no eran limítrofes.
Chile adoptó un enfoque expansionista, obteniendo la provincia de Tarapacá y, posteriormente, las regiones de Tacna y Arica, que fueron parte integral de nuestro territorio hasta el Tratado de Ancón en 1883.
Nacido en Arica el 27 de julio de 1851, cuando esta ciudad formaba parte de Perú, Guillermo Billinghurst creció en un entorno de tensiones políticas y cambios culturales, era un joven inquieto y muy inteligente. Siempre mostró inclinaciones hacia el periodismo y la política, se daba tiempo para todo, era una figura multifacética que abarcaba diversos campos, en el periodismo y la economía.
A lo largo de su trayectoria, se destacó como un periodista de renombre, contribuyendo a varias publicaciones que defendían sus ideales demócratas y progresistas. Su activismo en el ámbito periodístico le otorgó notoriedad y un respaldo considerable por parte de la comunidad intelectual y política. Fue miembro activo del Partido Demócrata fiel al legado político de Nicolás de Piérola.
Uno de los aspectos más destacados y recordados de su carrera fue su participación como ministro plenipotenciario en las negociaciones relacionadas con el plebiscito sobre Tacna y Arica. El protocolo Billinghurst-Latorre, firmado en 1913, fue un intento significativo de resolver pacíficamente la disputa territorial.
Este acuerdo contemplaba un plebiscito en el que los habitantes de ambas ciudades podrían expresar su preferencia por el país al que deseaban pertenecer, ya fuera Chile o Perú. Fue un plebiscito que nunca sucedió.
El protocolo Billinghurst-Latorre fue un hito en las relaciones entre Chile y Perú, representando un esfuerzo por restaurar la confianza y la cooperación tras años de antagonismo. Lamentablemente pese a la buena voluntad el acuerdo no obtuvo la aceptación esperada por parte de las autoridades chilenas, lo que llevó a su eventual caída.
El protocolo era ambicioso, ya que buscaba no solo resolver el problema territorial, sino también establecer un marco diplomático más amplio que incluyera cuestiones comerciales y de cooperación, lamentablemente en ese tiempo predominó el nacionalismo exacerbado.
La muerte de Billinghurst el 28 de junio de 1915 marcó el fin de una era de esperanza para muchos, especialmente en Tacna, quienes veían en él un líder capaz de tender puentes entre Chile y Perú.
A pesar de que su sueño de un plebiscito pacífico no se materializó, su legado perdura en la memoria colectiva de ambos países, Tacana y Arica lo recuerdan con cariño. Como periodista, político y empresario, Billinghurst simboliza una etapa donde la diplomacia podía prevalecer sobre el conflicto armado.
Se presenta como una figura central en la historia de las relaciones entre Chile y Perú. Su vida estuvo marcada por un compromiso inquebrantable con la democracia y la justicia social, así como una auténtica búsqueda de soluciones pacíficas a los conflictos fronterizos. Aunque su propuesta del plebiscito fracasó, su legado destaca la importancia del diálogo y la cooperación en la resolución de disputas históricas.
Como tal, la figura de Guillermo Billinghurst no debe ser olvidada; su historia y sus logros deben ser enseñados y recordados en escuelas y universidades como una lección de perseverancia y esperanza en la construcción de un futuro mejor para todos.