Agustín Gamarra Messía fue dos veces presidente, nació el 27 de agosto de 1785 en Cusco, su vida estuvo marcada por un constante vaivén entre el poder y la oposición, se educó en el mismo Cusco y se unió al ejército peruano que luchaba por la independencia.
Su participación activa en las guerras de la independencia y en conflictos posteriores le permitió escalar rápidamente en las jerarquías militares. Bajo el mando del mariscal José de La Mar, Gamarra destacó como comandante del Ejército peruano en la Guerra contra la Gran Colombia. Su habilidad táctica y su capacidad de liderazgo le permitieron ganar reconocimiento.
Apoyado por los generales Antonio Gutiérrez de la Fuente y Andrés de Santa Cruz, derrocó a La Mar, asumiendo la presidencia provisoria, con un deseo ferviente de anexar Bolivia, objetivo que marcaría gran parte de su carrera política. Firmó el Tratado Larrea-Gual, que finalizó con el conflicto entre Perú y la Gran Colombia, alineándose con una postura más conciliadora en términos diplomáticos, aunque su gestión dejó claro su interés por consolidar un poder central fuerte.
Su administración se enfocó en el fortalecimiento del poder ejecutivo en detrimento de la participación política de otros sectores, lo que provocó una creciente oposición a su régimen. Durante su mandato, enfrentó varias rebeliones y levantamientos regionales, lo que le llevó a ausentarse frecuentemente de la capital para restablecer el orden en diversas regiones del país.
La oposición al régimen de Gamarra se hizo notar, especialmente entre liberales e intelectuales quienes criticaban sus métodos autoritarios. A pesar de esto, logró finalmente culminar su gobierno constitucional pese al cierre temporal del Congreso durante su régimen. La figura de Francisco de Paula González Vigil emerge como un crítico notable de su gobierno.
Francisco de Paula González-Vigil Yáñez, conocido simplemente como Vigil, nació en Tacna y es recordado por haber enfrentado la anarquía y el caudillismo que caracterizaban la época. A pesar de estos desafíos, Vigil se destacó por su firme creencia en la democracia representativa, considerándola como el sistema de gobierno más idóneo. Vigil no solo fue un político destacado, sino también un clérigo e intelectual que representó una corriente liberal e ilustrada dentro de la Iglesia católica. Durante su carrera política, fue elegido en ocho ocasiones como diputado y una vez como senador, su habilidad oratoria lo convirtió en una figura eminente en la arena política. Uno de los episodios más memorables de su carrera fue su discurso titulado «Yo acuso», pronunciado el 2 de noviembre de 1832. En esta alocución, denunciaba ante el Congreso al presidente Agustín Gamarra por violaciones a la Constitución.
La incapacidad de Gamarra para manejar el descontento social y político lo llevó a experimentar un revés significativo en 1834, tras la elección de Luis José de Orbegoso como presidente. Gamarra, decidido a imponer nuevamente su control, instigó una rebelión que condujo a una guerra civil. A pesar de contar con algunos apoyos, fue derrotado en la batalla de Yanacocha y se vio forzado a exiliarse en Chile.
Durante su estancia en el extranjero, Gamarra continuó conspirando para regresar al poder y ejercer influencia sobre los acontecimientos en el Perú. Al regresar, participó en la Segunda Expedición Restauradora, cuya meta era desmantelar la Confederación Perú-Boliviana encabezada por Santa Cruz. Esta expedición culminó con éxito en la batalla de Yungay en 1839, eliminando temporalmente la amenaza de la confederación y posicionando a Gamarra una vez más en el centro del poder político peruano.
Consolidado nuevamente en la presidencia, adoptó una postura más ambiciosa con respecto a Bolivia. La idea de un Perú unificado con el vecino país alentó nuevos conflictos. Durante su segundo gobierno, Gamarra intentó restablecer el control y crear un entorno más estable, pero las tensiones con Bolivia persistieron. En el contexto de estas tensiones, Gamarra organizó una expedición militar hacia territorio boliviano.
Sin embargo, este último esfuerzo resultó trágico; en la batalla de Ingavi, llevada a cabo el 18 de noviembre de 1841, Gamarra fue derrotado y falleció. Gamarra tuvo dos matrimonios y varios hijos, de los cuales algunas familias peruanas actuales, como los Silva Santistevan y los Vega Bustíos, descienden directamente.