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jueves, abril 3, 2025

GENERAL JOSÉ LUIS DE ORBEGOSO

 

Luis José de Orbegoso y Moncada-Galindo nació en la hacienda Chuquisongo, en Trujillo, el 25 de agosto de 1795  y murió en esa ciudad, el 5 de febrero de 1847, fue un hacendado, noble, militar y político peruano, hijo del doctor Justo Pastor de Orbegoso y de doña Francisca de Moncada-Galindo, IV condesa de Olmos, heredero de una gran fortuna.

 

Recibió una educación formal que le permitió desarrollar habilidades académicas y de liderazgo. Estudió en el Seminario de San Carlos y San Marcelo y continuó su formación en el Real Convictorio de San Carlos en Lima, donde se especializó en lógica, filosofía y otras ciencias.

Su carrera militar comenzó en las milicias coloniales, pero su verdadero compromiso con la independencia del Perú lo llevó a enrolarse en el Ejército Libertador dirigido por José de San Martín. No solo aportó su capacidad militar,  también su considerable fortuna personal. Esta participación activa en la lucha por la independencia consolidó su reputación como un ferviente defensor de la soberanía peruana.

Durante la dictadura de Simón Bolívar, asumió el cargo de prefecto de La Libertad, desempeñándose como una figura influyente en el gobierno local. En este rol, promueve reformas que benefician a su región, ganándose el respeto y la lealtad de los habitantes locales. Posteriormente, bajo el gobierno de José de La Mar, asumió el mando de la caballería peruana en la guerra contra la Gran Colombia, demostrando su habilidad estratégica y su dedicación a la causa nacional.

El año 1833 marcó un punto de inflexión en la carrera política de Orbegoso. Tras el derrocamiento de Agustín Gamarra, fue elegido presidente provisorio de la República por la Convención Nacional. Su ascenso al poder se produjo en un contexto de fricciones entre distintas facciones políticas, donde Orbegoso se vio obligado a enfrentar tanto a los gamarristas como a otros contendientes. Durante su breve mandato, promulgó la Constitución liberal de 1834, un documento que sentaría las bases legales para el desarrollo político del país. También fundó la Sociedad de Beneficencia Pública de Lima, buscando mejorar el bienestar social en un periodo marcado por conflictos y divisiones.

La enemistad con los gamarristas, liderados por Pedro Bermúdez, culminó en un golpe de Estado que condujo a una guerra civil. Orbegoso logró someter a los rebeldes en el ya mencionado “Abrazo de Maquinhuayo”, aunque su victoria fue temporal y no resolvió las profundas divisiones políticas existentes en el país.

Después de someter a las fuerzas rebeldes de Bermúdez, Orbegoso se enfrentó a una nueva amenaza: Felipe Salaverry, quien se autoproclamó Jefe Supremo de la República. Este conflicto puso a Orbegoso en una posición difícil, ya que tuvo que decidir entre la consolidación del poder militar o buscar alianzas estratégicas. Fue entonces cuando hizo un movimiento notable al aliarse con el presidente boliviano Andrés de Santa Cruz, promoviendo la invasión boliviana al Perú. Aunque esta decisión resultó en la ocupación boliviana, le permitió recuperar la presidencia nominal en Lima.

Durante la Confederación Perú-Boliviana, Orbegoso mantuvo el cargo de presidente del Estado Nor-Peruano. Sin embargo, su poder era cada vez más simbólico ante la influencia directa de Santa Cruz, quien fungía como Supremo Protector.

La situación política se tornó nuevamente adversa para Orbegoso con la llegada de la Expedición Restauradora peruano-chilena, que buscaba desmantelar la Confederación. Orbegoso intentó unificar a las fuerzas peruanas para enfrentar esta invasión, pero fue derrotado en el combate de Portada de Guías en 1838. Esta derrota fue un golpe duro para su liderazgo y resultó en su destierro a Ecuador por varios años.

Durante su tiempo en Guayaquil, Orbegoso enfrentó múltiples retos personales y políticos. Fue declarado “traidor a la patria” por el Congreso de Huancayo, privándole de sus derechos políticos y ofreciendo recompensas por su captura. A pesar de estas circunstancias adversas, se las arregló para mantenerse al margen de la política, convirtiéndose en un observador de las nuevas alineaciones políticas.

En 1844, bajo el gobierno de Manuel Ignacio de Vivanco, se le permitió regresar a Perú, donde fue rehabilitado y se le devolvieron sus grados militares. Sin embargo, Orbegoso decidió mantener una posición alejada de la política y se retiró a su casa en Trujillo, donde pasó sus últimos años en tranquilidad, lejos de las dinámicas turbulentas que habían caracterizado su carrera política.

Falleció el 5 de febrero de 1847, dejando atrás una rica herencia cultural y una cuantiosa fortuna. Sus restos fueron trasladados posteriormente a la iglesia del convento de La Merced y luego al Cementerio General de Miraflores en Trujillo.

 

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