Es una frase, un dicho, que grafica lo que es adoptar una actitud equivocada, es la terquedad del testarudo, la obstinación del empecinado.
Puede ser cuestión de un momento como también puede durar muchos años, el terco es así, difícilmente dará su brazo a torcer, no entiende razones.
Le puedes explicar de muchas formas que lo que está haciendo está mal, pero no te entenderá.
El origen tiene que ver con un juego de palabras en la enseñanza de la pronunciación de la erre, difícil para los niños pequeños que están aprendiendo a hablar.