El dicho refleja la complejidad de la verdad en un mundo plagado de engaños. La mentira tiene la capacidad de distorsionar la percepción de la realidad, generando incertidumbre respecto a los hechos.
Si decimos muchas mentiras, cuando digamos la verdad nadie nos va a ceer.
Cuando una persona con antecedentes de deshonestidad emite afirmaciones, su credibilidad se ve comprometida, y lo que podría ser cierto se convierte en objeto de cuestionamiento.
A un ex presidente le dicen lagarto por ser frio y calculador a la hora de mentir.
Este fenómeno resalta la importancia de establecer criterios rigurosos para discernir la verdad y la necesidad de un análisis crítico, especialmente en contextos donde la información puede ser manipulada.